Por qué tanta gente se hace operaciones de estética en plena pandemia

La actividad de los cirujanos plásticos no deja lugar a dudas. La pandemia ha disparado la demanda de operaciones de estética. En los últimos meses de 2020 y los primeros de este 2021, se están registrando aumentos de entre el 20% y el 60%, según el tipo de intervención.  El teletrabajo, pasar más horas en casa, la reducción de la actividad social y el ahorro económico motivado por el confinamiento han animado a muchas personas a pasar por el quirófano para retocar su aspecto físico a pesar o gracias a la pandemia.  

Las operaciones de estética más demandadas son aquellas centradas en la mirada, como las intervenciones para tratar párpados caídos y corregir las bolsas en los ojos, un tipo de cirugía denominada blefaroplastia, así como las liposucciones o las rinoplastias, que implican la mejora de la forma de la nariz.

Las más demandadas
Las blefaroplastias, las liposucciones y rinoplastias

La facilidad para disimular el postoperatorio ahora que hay tantas razones para permanecer en casa, y de esconder los retoques faciales gracias al uso de la máscara, han empujado a muchos pacientes a pasar por el quirófano, una decisión que en mucho casos llevaban tiempo posponiendo.

Con la mascarilla cubriendo más de la mitad del rostro,  la expresión facial se limita prácticamente a los ojos, de modo que la mirada ha ganado un enorme peso en nuestro día a día. Hemos aprendido a comunicar o a sonreír con la mirada.

La imagen proyectada en las videollamadas ha permitido a los pacientes fijarse en detalles que hasta entonces no les preocupaban o les habían pasado desapercibidos como el reflejo del cansancio, la tristeza o exceso de piel y grasa en el contorno de los ojos.

Centrar tanto la atención en los ojos  ha hecho aumentar considerablemente las operaciones de estética para tratar párpados caídos y corregir las bolsas en los ojos, una cirugía denominada blefaroplastia. Algunas clínicas cifran ese aumento en un 50% o 60% entre enero y marzo de este año en comparación al año anterior. 

En los primeros tres meses del año el aumento de blefaroplastias ha sido exponencial

Dr Gorka Martínez GrauCentro de Oftalmología Barraquer

“En el último trimestre del año pasado ya habíamos detectado un aumento del 30% en comparación con el año anterior, pero en estos primeros tres meses el crecimiento ha sido exponencial”, explica el coordinador de la Unidad de Oculoplastia del Centro de Oftalmología Barraquer y presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Ocular y Orbitaria, el doctor Gorka Martínez Grau.

El perfil de paciente cambia
Menos edad y más varones

El perfil de quienes pasan por el quirófano para mejorar su imagen también ha cambiado ligeramente durante la pandemia. Hay más hombres interesados por este tipo de cirugía, aunque las mujeres siguen siendo mayoría en una proporción de 70% a 30%. Hace cinco años, nueve de cada diez pacientes operados eran mujeres. 

Y también ha bajado la franja de edad. Si antes la edad media de este tipo de intervención -que no requiere ingreso y cuyo coste  oscila entre los 2.000 y 6.000 euros-, rondaba los 55 años, ahora se sitúa entorno a los 45 a 50, según detalla el doctor Martínez Grau, que añade que el “uso continuado de la mascarilla” ha sido el principal motivo que les ha llevado a pasar por el quirófano. 

El uso continuado de la mascarilla ha llevado a gente más joven al quirófano

Gorka Martínez GrauPte. Sociedad Española  Cirugía Plástica Ocular y Orbitaria

También se ha reducido la franja de edad en otras intervenciones corporales o faciales. Lo constata la vicepresidenta de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE), Nélida Grande. “Ha bajado el número de pacientes mayores de 60 años, mientras que hemos registrado un aumento de pacientes más jóvenes”, asegura. 

E incluso quienes realizan  consultas también tienen menos años. «Ahora las consultas están más llenas de personas de entre 25 y 45 años; los mayores tienen miedo a realizarse intervenciones que no son absolutamente vitales para ellos”. afirma Ana Torres, vicepresidenta de la Societat Catalana de Cirurgia Plàstica Reparadora i Estètica (SCCPRE). 

Los mayores tienen ahora más miedo a realizarse intervenciones que no son vitales para ellos

Ana TorresVicepresidenta Societat Catalana de Cirurgia Plàstica Reparadora i Estètica

El teletrabajo, el poder pasar el postoperatorio en casa sin tener que dar muchas explicaciones o el hecho de no tener que realizar reuniones presenciales han animado a muchos pacientes a tomar la decisión de operarse en plena pandemia, según constatan los cirujanos.

“La gente que ha teletrabajado y/o se ha quedado en casa por otros motivos, ha tenidos tiempo de observarse detenidamente, sobre todo a nivel facial”, afirma Grande, que también es directora de Clínicas NG. El poder pasar el postoperatorio en casa gracias al teletrabajo y disimular los retoques faciales con la mascarilla, explicarían el repunte de estas intervenciones de estética en este período.

Grande matiza que si bien es cierto que durante el confinamiento hubo un aumento de intervenciones al unirse las cirugías retrasadas con las nuevas programadas y que a lo largo de 2020 se registraron «repuntes puntuales», no se puede afirmar que haya habido un augmento generalizado en toda España.

Poder pasar el postoperatorio en casa y disimular los retoques con la mascarilla explican los repuntes de estética

Nélida GrandeVicepresidenta Sociedad Española Cirugía Plástica Reparadora y Estética

También han crecido, especialmente justo después del confinamiento, los retoques de estética a base de ácido hialurónico para atenuar les ojeras; o con toxina botulínica para tratar las arrugas del entrecejo y la frente. 

Opciones que no requieren pasar por quirófano y que al principio del desconfinamiento fueron muy demandadas, también por los hombres. “Al principio había más miedo al contagio y muchas personas preferían los retoques a las operaciones”, agrega el Dr Francesc Mora, secretario de la SCCPRE.

Si, proporcionalmente, las intervenciones alrededor de la mirada son las que más han crecido, también lo han hecho las operaciones que conllevan reducción de peso como las liposucciones y abdominoplastias.

La Societat Catalana de Cirugia Plàstica Reparadora i Estètica  cifra en un 20% el crecimiento de este tipo de intervenciones durante la pandemia. A nivel corporal, tras la cirugía mamaria, la liposucción ha sido la operación más solicitada tras el confinamiento. 

El doctor Francesc Mora explica que muchos cirujanos plásticos han incluso triplicado el número de liposucciones y abdominoplastias que realizaban antes de la pandemia. “Durante el confinamiento, la población ganó unos 4 kilos de media, hecho que ha comportado que personas que ya no estaban contentas con su cuerpo se hayan decidido a pasar por el quirófano”, señala.

Una liposucción en plena pandemia

Carme Beltrán, una mujer de 59 años, dependienta de un estanco, se sometió el pasado mes de mayo a un liposucción y una abdominoplastia, un procedimiento en el que se corrigen los defectos del abdomen tanto en la piel como en la grasa y la musculatura, para mejorar su aspecto.

​Hacía cuatro o cinco años que pensaba hacerlo, pero unas veces por el trabajo, otras por la familia, lo iba dejando. «Siempre había un motivo”, explica la mujer. Sin embargo, el confinamiento y la reducción de jornada empujó a Carmen a dar el paso.

​“Pensé que sería un buen momento para la recuperación”, explica la mujer, que se sometió a la intervención un 20 de mayo y el 3 de junio ya volvía a trabajar. Carmen utilizó parte del dinero que iba a destinar a un viaje con su marido y que no pudo hacer por la pandemia a costear una intervención que asegura que le ha cambiado la vida.

​“No es solo la estética, mido 1’52 y pesaba 83 kilos, y tenía problemas en las piernas, me cansaba mucho porque trabajaba de pie la mayor parte el día y ahora tengo más autoestima. Me valoro más y estoy mucho mejor emocionalmente”, subraya. El cambio de hábitos alimenticios y el deporte han hecho el resto, y en diez meses ha perdido dieciocho kilos.

​La pandemia también supuso un punto de inflexión en su decisión de operarse. La muerte de su madre por razones ajenas a la pandemia el 20 de marzo le hizo replantearse muchas cosas. “Ella siempre me decía, opérate, no lo dejes para mañana, y al fallecer me di cuenta que tenía razón: si tienes algo en mente, no lo dejes, hazlo”, afirma.

Es lo que el cirujano plástico Óscar Huc define como “efecto guerra”. “Cuando ocurren situaciones de estrés como ha sido esta pandemia, tendemos a replantearnos muchas cosas, revalorizamos más la vida y aquello que hemos ido dejando lo queremos hacer ya”, afirma este profesional, que reconoce que las intervenciones de cirugía se han disparado.

 “Trabajando menos meses, he realizado las mismas intervenciones de estética que el año anterior”, reconoce Huc, que también es jefe de cirugía plástica de la región sanitaria de Girona. Especialmente al alza fueron las intervenciones realizadas en el período navideño, cuando notó un “repunte” de operaciones de párpados, nariz, mamas o de abdomen. 

En situaciones de estrés como la pandemia, nos replanteamos la vida y lo que hemos ido posponiendo lo queremos hacer ya

Dr Òscar HucJefe de Cirugía Plástica de la Región sanitaria de Girona

La vicepresidenta de la SCCPRE, Ana Torres, cifra en un 10% el aumento de la actividad quirúrgica cuando se reanudaron las operaciones. El hecho de no poder viajar en vacaciones llevó a muchos pacientes a realizarse la intervención. “El dinero que tenían pensado destinar a otras actividades lo han invertido en ellos mismos”, explica Torres.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/

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